viernes, junio 22, 2012

Tercera carta

Mamá, estoy roto otra vez. Otra vez, aunque antes no lo haya dicho. Dirás que soy aún muy joven para decir esas cosas. Pero mamá, yo siempre he tenido esta forma de sentir intensamente creadora y destructora. El motivo de estas letras, es que he considerado hoy, que al despertar de todas mis soledades, siempre he podido recurrir a ti. Quizá sea verdad que todos volvamos a donde pertenecemos. Sin embargo ahora sé, que cuando tú no estés, seré la persona más solitaria del mundo. El amor no siempre basta, y si no basta entonces te abandona.
Mamá, tú no fuiste la mejor madre del mundo, pero sin embargo fuiste una de las que más luchó. Mamá, ¿No es acaso injusto? que el mundo se detenga, nuestro mundo interno claro. Por esas decepciones que quitan un pedazo de vida. 
A veces soy pura tristeza, lo lamento. 
Ahora mismo me darías uno de tus pesados consejos, que no hacen mucho por mí, de esas frases que buscarán que yo sienta, que esta potencia es tontería. Pero no lo es. Tus consejos intentan ayudarme, por querer que yo no sufra. Y eso es porque también eres papá. Ese es tu lado padre, el de tratarme mal, por querer hacerme bien. Mientras estés en este mundo eres la prueba de que yo no estoy solo. Pero alguna vez, alguna vez esa prueba me convertirá, y reclamaré aquel trono salado y azul.
De momento sigo alquilado a ciertos días oscuros, a la amargura que precede el indefinido don o maldición. Sentir las cosas de este modo. Entre la voz de uno de mis llantos, salió tu nombre. Saberme aún contigo, aliviana las piedras que llevo.
Aún así te diré que estoy bien. Mamá.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustaría ser la madre y padre de la mejor persona k se k existe en este mundo y a la vez ser su hija. El no está solo me tiene a mí, de momento en mi pensamiento.

Victor Prado dijo...

Una lagrima recorrio mi mejilla, compartimos historia y creo que se la leere a mi mamá, un abrazo virtual.