miércoles, enero 12, 2011

Mi chica Portman



Había escuchado un fuerte golpe y luego nada. De pronto me costó reconocer dónde estaba. El ruido de la calle, las personas. Un hombre salió deprisa del ascensor y tropezó un poco a todos. Entonces volví en mí y recordé que estaba en la fila del cajero automático. 6 personas delante de mí. Luego la vi. Ella estaba sola, ella era la razón por la que me había quedado en blanco. Me recordaba a alguien pero no sabía todavía a quién. Estaba del otro de la fila, casi al frente del puesto de empanadas donde tomaban la merienda las personas que asistían al psicólogo del piso 2 o tomaban un número del banco y salían a comer algo para amortiguar la tediosa espera. No sabía que hacía ella, ni a quién esperaba, nada. Nos vimos cuando ella sonrió un poco y más personas bajaron del ascensor de forma brusca persiguiendo al hombre que antes había pasado y bajaron por las escaleras chatas que daban a la acera. Nunca me gustaron los bancos, ni los cajeros ni nada que hiciera a las personas esperar juntas de ese modo. Pero esta vez era agradable estar aquí, casi en blanco viéndola a ella, a alguien que no conozco. !Ya sé a quién me recuerda! a Natalie Portman por Closer.

Podría ser como en Closer y luego de sacar el dinero me acercaría y ella diría: Hola extraño. De verdad sus ojos me recordaron a Natalie Portman. Eso sería genial; le diría secretamente Chica Portman, pero ahora me doy cuenta que me estoy riendo solo y ella me ve, y el resto de las personas me ve, y ella pensará dos cosas:

1) Que estoy loco

2) Que soy gracioso.

Y no sé si es de las chicas que prefiere acostarse con locos o con graciosos o si prefiere no hacerlo con ninguno de los dos. La fila del cajero avanzaba con la lentitud característica de las personas que no saben que la operación debería tener un estimado de tiempo no mayor a 60 segundos. Dos personas para mi llegada al cajero. Ella seguía cerca del kiosko y quise saber qué estaba haciendo allí. Luego dejamos de vernos. Las personas empezaron a fijarse y a tratar de investigar por qué la gente del ascensor buscaba al hombre que había salido. Ella también se veía interesada y yo no me interesé porque estaba casi en blanco y estaba demasiado interesado en ella. Luego ella me vio e hizo un gesto de aprobación apretando los labios y yo lo hice también pero agragándole una sonrisa disimulada. Y quise que algo pasara para no llegar al cajero y seguir viéndola o que mejor salir más rápido de la fila para hablarle y quizá ir por algún té con leche o quizá por café helado porque ahora le gusta a las chicas el café helado (aunque se me haga desagradable). Entonces escuché otra vez el ruido. Y recordé. Vi un carro que se acercaba violando la acera y vi al hombre furioso y llorando que había salido del ascensor hace unos minutos y luego se estrelló contra todas las personas que estaban en la fila. Y entonces dejé de ver, porque mi mirada se disparó y todo fue borroso cuando el carro me hizo esto. Fue en ese momento que supe que nunca sabría cómo se llamaba mi chica Portman. Y entonces...
Había escuchado un fuerte golpe y luego nada. De pronto me costó reconocer dónde estaba. El ruido de la calle, las personas. Un hombre salió deprisa del ascensor y tropezó un poco a todos. Entonces volví en mí y recordé que estaba en la fila del cajero automático. 6 personas delante de mí. Luego la vi. Ella estaba sola, ella era la razón por la que me había quedado en blanco. Me recordaba a alguien pero no sabía todavía a quién.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sweet and sad. Mi tipo de historia =)

Sandum dijo...

Que giro tan interesante al final! Muy buena. Saludos!

Karla Pravia Álvarez dijo...

Aparte del final interesante muy bien lograda la narración! un abrazote mi niño