viernes, noviembre 07, 2014

Estalactitas blancas en el techo

Ya sé
que volveré a la vida
y volveré a llorar
como aquella vez
que a los cinco años
viendo el techo
y estalactitas de pintura seca
entendí
que nuestro destino
es desaparecer.
Mamá
no te mueras nunca,
Dije.

Ya sé
que volveré a sentir
los planetas muertos
en mi corazón
los labios de pomelo
de un hombre despeinado
la música triste de la gente sola
el sabor a helado de vainilla.
Ya lo sé
pronto sentiré cada cosa.
Otra vez me estoy poniendo viejo. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué preciosidad Daniel! Es impresionante cómo en pocas líneas la infancia y la edad adulta se mezclan una y otra vez. ¡Y ese grito inocente y limpio a mamá! Cómo me gustaría haber compartido contigo el sabor a helado de vainilla, los planetas muertos, quizás no los labios de pomelo, pero sobre todo sentir esa paradoja de volver a la vida poniéndonos viejos. GRACIAS, otra vez.